Printer-friendly version Share:  Share this page on FacebookShare this page on TwitterShare this page by emailShare this page with other services

El Maná Tóxico

Por Javier Sierra

Dice el refrán que cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar.

Este es un consejo que harían bien en recordar los ministros de 34 países del Hemisferio Occidental cuando se reúnan en Miami en noviembre durante la Cumbre de las Américas. Allá mantendrán una nueva ronda de negociaciones para la creación del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), un pacto que eliminaría prácticamente todas las barreras comerciales hemisféricas para finales de 2005.

Pero antes de seguir discutiendo la creación de ALCA, estos ministros deberían considerar las cicatrices dejadas por el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (TLCN), el modelo del pacto continental. Sólo tienen que asomarse a la frontera entre México y Estados Unidos para ver cómo el TLCN ha permitido que los contaminadores extranjeros dejen atrás sus crímenes ecológicos y que los residentes paguen las consecuencias.

Desde Matamoros, al este, hasta Tijuana, al oeste, las promesas de empleos y prosperidad general se han convertido en un maná tóxico de degradación medioambiental y pésimas condiciones laborales. La caótica industrialización de las maquiladoras y las débiles regulaciones ecológicas mexicanas -circunstancias que ALCA amenaza con extender por todo el hemisferio- han dejado a millones de personas expuestas a algunos de los venenos más letales que se conocen.

Quizá uno de los casos más infames sea el de la Colonia Chilpancingo, en Tijuana. En 1994, una fundición llamada Metales y Derivados, la cual reciclaba baterías de carros, abandonó Chilpancingo, dejando atrás 8,500 toneladas de residuos tóxicos. La propiedad se encuentra en la cumbre de un cerro, y cuando llegan las lluvias torrenciales, el agua cae mezclada con los residuos en una cascada venenosa, inundando las casas colindantes.

Un estudio realizado mientras la fundición operaba mostró que los niveles de plomo presentes eran 3,000 veces mayores que los estándares mínimos estadounidenses. La tierra y el agua siguen envenenados además con arsénico, cadmio y antimonio. Un estudio realizado entre 20 niños de Chilpancingo mostró que todos tenía alarmantes niveles de plomo en la sangre. En la colonia, se han dado varios casos de anencefalia, bebés nacidos sin cerebro. De hecho, en varios puntos de la frontera, esta horrible enfermedad es casi un 500% más común que en Estados Unidos.

Ignorando una orden de arresto, los dueños de Metales y Derivados se lavaron las manos y regresaron a Estados Unidos.

"Este es un ejemplo de lo que dejan los tratados de libre comercio negociados en secreto", dice Connie García, activista de la Coalición de Salud Ambiental, el grupo que asiste a los residentes de Chilpancingo. "No hay herramientas para proteger a los trabajadores y residentes, solo a las empresas".

En Ciudad Juárez, a sólo unos metros de la frontera, una niña jugaba cerca de Candados Presto, otra empresa multinacional, con la mala fortuna de caerse en un charco. Las aguas verduscas estaban tan contaminadas que la niña sufrió quemaduras de segundo grado en una pierna. El incidente ocurrió en 1993 y no hizo sino confirmar lo que los vecinos se temían, que los residuos procedentes de la fábrica les estaban envenenando.

Entre los residentes eran comunes las hemorragias nasales, sarpullidos e intensos dolores de cabeza. Una investigación federal halló en Candados Presto altísimos niveles de cianuro, cromo, níquel e hidróxido de sodio, venenos altamente tóxicos que habían llegado a fuentes de agua potable y de regadío.

En 1994, la fábrica fue finalmente clausurada, y Candados Presto regresó a su base de Nueva Jersey sin cumplir la orden federal de limpiar el lugar. Casi diez años después, el suelo y el agua siguen contaminados, y los residentes continúan sufriendo los mismo síntomas de envenenamiento.

"Candados Presto es un criminal ecológico," acusa Cipriana Jurado, directora del Centro de Investigación y Solidaridad Obrera Asociación Civil, el grupo que lucha contra el legado tóxico de la fábrica. "Traicionaron a la comunidad que los recibió con los brazos abiertos. Vinieron y se fueron como ladrones".

Tijuana y Ciudad Juárez son dos excelentes lecciones que los ministros de esos 34 países deberían aprender para saber qué hay al otro lado del cordel del que cuelga la zanahoria del libre comercio. ¿Qué tendrán que dar a cambio de la creación de empleo y prosperidad? ¿Será su recompensa también un maná tóxico?

Desgraciadamente, todo parece indicar que ALCA amenaza a esos 34 países con hacerles perder mucho más que las barbas.

Para recibir información sobre cómo proteger su comunidad contra los contaminadores, a ambos lados de la frontera, escriba al Sierra Club a: ecocentro@sierraclub.org.

Javier Sierra es columnista del Sierra Club. El Sierra Club es la mayor y más antigua organización de base medioambiental en Estados Unidos.


Up to Top

The Toxic Manna
By Javier Sierra

Just because it glitters, doesn't mean it's gold.

This is a warning that the trade ministers of 34 Western Hemisphere countries should heed when they meet in November in Miami during the Summit of the Americas. There they will hold a new round of negotiations to create the Free Trade Area of the Americas (FTAA), a pact that would eliminate practically all hemispheric trade barriers by the end of 2005.

But before discussing the creation of the FTAA, those ministers should consider the scars left by NAFTA, the North American Free Trade Agreement, which is the model for the new agreement. They need look no further than the US-Mexico border to see how NAFTA has allowed foreign polluters to leave their messes behind and local people to suffer the consequences.

From Matamoros, in the east, to Tijuana, in the west, promises of full employment and prosperity have yielded a toxic manna of environmental degradation and awful labor conditions. The chaotic growth of the maquiladora industry and Mexico's weak labor regulations -conditions the FTAA threatens to expand throughout the hemisphere- have left millions of people exposed to some of the most lethal poisons on earth.

Maybe one of the most infamous cases is that of Colonia Chilpancingo, in Tijuana. In 1994, a smelter called Metales y Derivados, which used to recycle car batteries, moved out of Chilpancingo leaving behind 8,500 tons of toxic waste. The property was built on top of a hill, and now when torrential rains hit the area, poisonous water flood the surrounding communities.

A study conducted while the smelter was still active showed that lead levels at the site were 3,000 times higher than the US allows. The soil and the water are still polluted with arsenic, cadmium and antimony. A survey conducted among 20 Chilpancingo children showed that all of them had alarming lead blood levels. Several cases of anencephaly, babies born without a brain, have been recorded in Chilpancingo. In fact, in several border communities, this horrible birth defect is almost 500% more common than in the US.

Ignoring a Mexican arrest warrant, the owners of Metales y Derivados washed their hands of the situation and returned to the US.

"This is an example of what you get when free trade agreements are negotiated in secrecy," says Connie García, an activist from Environmental Health Coalition, the group that assists the Chilpancingo residents. "There are no tools to protect the workers or the residents, only to protect the companies."

In Ciudad Juárez, only a few yards from the border, a little girl had the bad fortune to fall in a puddle while playing close to the Candados Presto factory. The water was so polluted that the girl suffered second-degree burns on her leg. The incident took place in 1993 and did nothing but to confirm the community's fears, that toxic waste from the maquiladora was poisoning them.

Nose bleeds, skin rashes and intense headaches were common among the residents. A federal investigation of Candados Presto found extremely high levels of cyanide, chrome, nickel and sodium hydroxide, potent poisons that had reached sources of drinking and irrigation water.

In 1994, the factory was finally shut down, but Candados Presto returned to its US base in New Jersey without fulfilling a federal order to clean up the site. Almost ten years later, the soil and water the factory had used remain polluted, and the residents continue to complain about the same poisoning symptoms.

"Candados Presto is an environmental criminal," accuses Cipriana Jurado, director of the Center for Research and Workers' Solidarity, the group that fights the company's toxic legacy. "They betrayed the same community that greeted them with open arms. They came and left like thieves."

Tijuana and Ciudad Juárez are two excellent lessons those 34 ministers ought to learn in order to find out what is at the end of the line holding the free trade carrot. What will they have to give up in exchange for the creation of jobs and prosperity? Will their reward also be a toxic manna?

Unfortunately, all signs indicate that the FTAA's glittering promises of prosperity will translate into a toxic awakening for those 34 countries meeting in Miami in November.

Javier Sierra is a Sierra Club columnist. For more information, please visit www.sierraclub.org/ecocentro


Sierra Club® and "Explore, enjoy and protect the planet"® are registered trademarks of the Sierra Club. © 2014 Sierra Club.
The Sierra Club Seal is a registered copyright, service mark, and trademark of the Sierra Club.