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Dios Nos Guarde

Por Javier Sierra

"Camarón que se duerme, se lo lleva la corriente", nos advierte una campaña publicitaria del Departamento de Seguridad de la Patria presentada el mes pasado. Los anuncios nos dicen que cuando se trata de protegernos contra el terrorismo, con el ángel de la guarda no basta y que "la ayuda no nos va a caer del cielo". En otras palabras, hay que estar alerta.

Efectivamente, el consejo es sabio porque, aunque no nos cae la ayuda del cielo, una constante lluvia tóxica mantiene ocupados a los ángeles de la guarda de millones de personas. Esta lluvia tóxica viene de la contaminación atmosférica, y uno de sus más peligrosos ingredientes se llama mercurio.

Este metal pesado de extraordinaria toxicidad lo producen principalmente las plantas energéticas de combustión de carbón, las cuales emiten toneladas de mercurio al año. El mercurio entra en la cadena alimenticia al mezclarse con el agua y ser absorbido por los peces.

El mes pasado, en su primer comunicado conjunto sobre este tema, la Administración de Alimentos y Medicinas (FDA) y la Agencia de Protección Medioambiental (EPA) incrementaron el número de especies de peces que contienen niveles excesivos de mercurio para la salud, especialmente el tiburón y el pez espada, y advirtió que se limite el consumo de atún.

Asimismo ambas agencias aumentaron la lista de personas más vulnerables al mercurio, agregando a los niños, las madres lactantes y las mujeres en edad fértil. Desgraciadamente estos tres grupos son los que más atún enlatado consumen. En 2002, 45 estados emitieron alertas sobre especies de peces con elevados niveles de mercurio.

Este veneno causa trastornos de aprendizaje y desarrollo en los niños. La EPA estima que cada año unos 60,000 bebés están en peligro de sufrir efectos en su desarrollo neurológico al estar expuestos al mercurio durante la gestación. Recuerde, los hispanos son mucho más vulnerables al envenenamiento medioambiental, incluido el de mercurio, que la población en general.

Con semejante amenaza literalmente sobre nuestras cabezas, uno se imagina que el gobierno estaría más que dispuesto a echarle una mano a nuestros ángeles de la guarda. No se haga ilusiones porque resulta ser todo lo contrario.

Días después que la FDA y la EPA emitieron su alerta, la Casa Blanca anunció una iniciativa que permitirá que se emita tres veces más la cantidad de mercurio que especifica la ley actual. La decisión se tomó después de varias reuniones a puerta cerrada a las que asistieron representantes de la industria energética y de las que fueron excluidos los grupos medioambientales y de salud pública.

"Nadie dice ni una palabra de lo que ocurrió en esas reuniones", indicó Michael Bender, director de Mercury Policy Project (Proyecto de Política del Mercurio). "Nos presenta la apariencia, o quizá la realidad, de permitir que se envenene a niños para proteger las contribuciones electorales".

Según el Center for Responsive Politics (Centro para Política Responsable), desde 2000, ningún otro político ha recibido más donaciones a su campaña de la industria generadora de electricidad que el Presidente Bush. Cinco de los ejecutivos o cabilderos de Southern Company, una de las mayores compañías de energía del país, se han ganado el título de "pioneer" (pionero) al haber recaudado cada uno más de $100,000 para la campaña de Bush.

Lo más triste de este caso es que existe la tecnología necesaria para eliminar el 90% de las emisiones de mercurio para el año 2008. En cambio, la decisión de la Administración Bush permitirá que hasta 2018 se descarguen en la atmósfera 300 toneladas adicionales de este veneno.

Este no fue el único saco de carbón que la Administración Bush nos dejó estas navidades. En diciembre, negó una petición de moratoria para el uso de barros cloacales como fertilizante. Los expertos han advertido que estos barros contienen sustancias altamente tóxicas que pueden filtrarse a ríos y fuentes de agua potable subterráneas al ser aplicados en los campos de cultivo.

No es de extrañar, por tanto, que seis de los principales funcionarios federales encargados de la protección medioambiental hayan renunciado a sus cargos desde 2002, incluyendo a la Administradora de la EPA Christie Whitman. Tres de ellos dimitieran en diciembre luego que la agencia se negara a proseguir con juicios contra plantas energéticas de combustión de carbón por violaciones contra la Ley del Aire Limpio.

No ha habido vacaciones estas fiestas para nuestros ángeles de la guarda. Y ya es hora de que el gobierno les eche una mano implementando las leyes que a todos nos protegen.

Javier Sierra es columnista del Sierra Club. El Sierra Club es la mayor y más antigua organización de base medioambiental en Estados Unidos.


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God Save Us
By Javier Sierra

"A shrimp that falls asleep is swept away by the current," warned a Department of Homeland Security Spanish-language ad campaign introduced last month. The ads tell us that when it comes to protection against terrorism, a guardian angel is not enough, that "help will not miraculously fall from the sky." In other words, we all must be alert.

Indeed, this is a wise piece of advice, because while help is not falling from the sky, a toxic rain is, and it's keeping millions of people's guardian angels very busy. This toxic rain comes from air pollution, and one of its most dangerous ingredients is mercury.

This extraordinarily toxic heavy metal is mainly generated by coal-burning power plants, which release tons of mercury each year. Mercury emitted into the air falls with the rain into our waterways where it enters the food chain after being absorbed by fish, and is dangerous to people who eat them.

Last month, in their first joint alert on this issue, the Food and Drug Administration (FDA) and the Environmental Protection Agency (EPA) increased the number of fish species to the list of those containing excessive levels of mercury. The warning advises people not to eat shark, swordfish, king mackerel or tilefish, and warns people to limit their consumption of tuna

.

Also, both agencies expanded the list of people at most risk of mercury poisoning, adding children, nursing mothers and women who might become pregnant. Unfortunately, these three groups are among those who eat the most canned tuna. In 2002, 45 states issued fish consumption warnings on unsafe levels of mercury.

The poison causes learning and development disabilities in children. The EPA estimates each year some 60,000 newborn infants may be at risk of neurodevelopmental effects from in utero exposure to mercury. Remember, Hispanics are much more vulnerable to environmental poisoning, including mercury, than the general population.

With such a threat literally over our heads, one would imagine the government would be more than willing to give our guardian angels a hand. Not so. In fact, it is the complete opposite.

Days after the FDA and EPA issued their alert, the White House announced an initiative that will allow three times more mercury pollution than is allowed under the current law. The decision was announced after several closed-door meetings took place with the participation of industry representatives and the absence of environmental and public health groups.

"No one's saying what happened at the meeting," said Michael Bender, director of Mercury Policy Project. "It presents the appearance, and perhaps the reality, of allowing children to be poisoned for the sake of campaign contributions."

A

ccording to the Center for Responsive Politics, since 2000, President Bush has received more campaign contributions from the electric utilities than any other politician. Five lobbyists from one of the country's largest energy companies, Southern Company, have become "pioneers," the select group of backers each of whom has raised at least $100,000 for the Bush campaign. Another industry leader, Richard Davidson, has raised $200,000.

But we can do better. The necessary technology exists in order to eliminate 90% of mercury emissions by 2008. Instead, the Bush administration decision will allow the dumping in the atmosphere of 300 additional tons of mercury in the next 14 years.

This was not the only load of coal the Bush Administration gave us over the holidays. On December 31, it denied a petition for a moratorium on the use of sewage sludge as fertilizer. Experts have warned sewage sludge contains highly toxic substances that can run off into streams and enter ground water sources after the sludge is sprayed on the fields.

It is no wonder, therefore, that six of the EPA's top enforcers have resigned since February of 2002, including Administrator Christie Whitman. Three of them left last month after the agency announced it would drop several lawsuits against several coal-burning utilities for violating the Clean Air Act.

There has been no vacation for our guardian angels these holidays. It's time to give them a break and start asking our public officials to protect the laws that are meant to protect us.

Javier Sierra is a Sierra Club columnist. The Sierra Club is America's oldest, largest and most influential grassroots environmental organization.


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