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Se Vende, Gobierno de Estados Unidos

Por Javier Sierra

La tradición nos dice que la sede de la presidencia de Estados Unidos es la "Casa del Pueblo", de cuyas llaves todos somos dueños. Los últimos cuatro años, sin embargo, la Casa Blanca del Presidente Bush ha estado a la venta del mejor postor -generalmente a uno de los ex colegas de la industria energética de Bush o el Vicepresidente Dick Cheney.

Hoy podríamos llamarla el Hogar de las Corporaciones.

Y un excelente ejemplo de este cambio de dueño son las maquinaciones Cheney para completar su reforma de la política de energía a través del Grupo de Desarrollo de la Política Energética Nacional, establecido por Bush días después de su juramentación.

El propósito del grupo era supuestamente evitar una "catastrófica" escasez de energía. Pero lo que en realidad estaba ocurriendo era que por las chimeneas de la industria energética del país bajaba Cheney disfrazado de Santa Clause cargado con un saco repleto de regalos para las corporaciones y toneladas de carbón para el resto de nosotros.

Pese a los enconados esfuerzos de Cheney por mantener secretas las reuniones exploratorias, a través de la Ley de Libertad de Información hemos podido saber que las labores del grupo se vieron dominadas por el compadreo corporativo y la venta de influencias.

Las corporaciones, a instancias del vicepresidente, escribieron sus cartas a Santa Clause en las que recomendaban una larga lista de excepciones fiscales, subsidios y la eliminación de regulaciones medioambientales que a todos nos protegían. Pero éste es un Santa Clause muy especial, porque junto con la carta espera un cheque, y cuanto más grueso, mejor.

Veamos tres ejemplos ilustrativos:

-Enron, la compañía de reventa de energía que eventualmente causaría la bancarrota corporativa más grande de la historia, donó $2.5 millones al Partido Republicano de Cheney entre 1999 y 2002, y se reunió con el vicepresidente seis veces. Su recompensa fue conseguir que el gobierno federal hiciera la vista gorda mientras se enriquecía gracias a la crisis energética de 2002 que dejó a California casi en la ruina.

-Southern Company, una corporación generadora de energía eléctrica, donó $1.6 millones en el mismo periodo de tiempo y se reunió con el grupo siete veces. Lo que logró fue que fueran anulados los ocho juicios interpuestos por la Agencia de Protección Medioambiental (EPA) contra la compañía por violaciones a la Ley de Aire Limpio.

-Edison Electric Institute, el gremio de generadores de energía eléctrica, donó casi $600,000 y se reunió con el grupo de Cheney 14 veces. A cambio logró que la administración debilitara las regulaciones que limitan las emisiones de dióxido de carbono, mercurio, dióxido de azufre y óxido nitroso, todas sustancias altamente tóxicas.

Durante el proceso exploratorio, sin embargo, los grupos medioambientales y la industria energética alternativa quedaron prácticamente excluidos. La única reunión en la que participaron duró 40 minutos y se realizó una vez que el plan ya se había enviado a la imprenta.

En medio de este proceso de transparencia petrolífera, el Sierra Club decidió enjuiciar a la administración para que revelara exactamente quiénes participaron en las deliberaciones y qué se discutió en ellas. La Casa Blanca se atrincheró y el pleito finalmente llegó a la Corte Suprema.

Pero el compadreo continuó. Luego que la corte aceptara el caso, uno de sus magistrados, Antonin Scalia, fue sorprendido participando en una cacería de patos junto con su viejo amigo Dick Cheney. Scalia incluso voló al coto de caza en el avión del vicepresidente. Ante tamaño conflicto de intereses, 35 de los mayores periódicos del país exigieron a Scalia que se excluyera del caso.

Scalia se hizo el sordo y este año la corte devolvió el pleito a un tribunal de menor rango, forzando así que se tenga que decidir después de las elecciones del 2 de noviembre.

¿Y quiénes pagan el pato de esta corrupción? Todos nosotros, especialmente los Latinos, víctimas habituales de la injusticia medioambiental. Cerca del 70% de las recomendaciones del grupo de Cheney se han puesto en práctica haciendo que el aire que respiramos y el agua que bebemos sean más sucios, que los bosques nacionales estén abiertos a explotaciones madereras y petroleras, y que se hayan dejado desprotegidos millones de acres de pantanales.

A cambio, la industria energética sigue abriendo sus regalos en forma de tratamiento preferencial ante la ley, enormes subsidios y descabellados cortes de impuestos a costa de todos los contribuyentes.

La administración Bush está en venta, y en el proceso, nuestra democracia se está quedando sin energías.


Up to Top

For Sale: The US Government

By Javier Sierra

Tradition tells us the US president's residence is the "People's House," and that we all own the keys to it. For the last four years, however, the Bush White House has been for sale to the highest bidder-- usually one of President Bush's or Vice President Cheney's former colleagues from the oil and gas industry. Today we very well could call it the Corporations' House.

And the best example of this change of ownership is Vice President Dick Cheney's Energy Task Force, which President Bush appointed only days after his inauguration. Although supposedly set up to help America avoid "catastrophic" energy shortages, what really happened was that Cheney played Santa Claus to the energy industry, climbing down their chimneys with a sack full of gifts for corporations and tons of coal for the rest of us.

In spite of Cheney's staunch efforts to keep his scheming secret, we've learned, through the Freedom of Information Act, that the task force's workings were dominated by corporate cronyism and the triumph of the highest bidder.

The energy industry, upon Cheney's request, wrote their letters to Santa Clause recommending the adoption of a long wish list of tax breaks, subsidies and the elimination of environmental regulations protecting us all. This Santa Clause, however, is a very peculiar one, because along with the letter, he expects a check, the fatter, the better.

Who participated in these secret meetings and how much did they pay? Here are three examples:

-Enron, the energy trading company that eventually would cause the largest corporate bankruptcy in history, donated $2.5 million to the Cheney's GOP between 1999 and 2002, and had six face-to-face meetings with the vice president. The Administration then looked the other way while Enron made millions from creating the 2002 California energy crisis that almost bankrupted the state.

-Southern Company, an electric utility, donated $1.6 million in the same period of time and met seven times with the task force. In return, EPA dropped eight lawsuits against Southern for violations of the Clean Air Act.

-The Edison Electric Institute, the industry trade association, contributed with almost $600,000 and met 14 times with the Cheney task force. The payoff came when the Bush Administration weakened regulations that limited emissions of carbon dioxide, mercury, sulfur dioxide and nitrogen dioxide, all toxic substances.

These donations turned out to be a magnificent investment.

Environmental groups and the alternative energy industry, however, were almost completely excluded from the task force's workings. The only meeting they were part of lasted only 40 minutes and took place a day after the Cheney plan was completed, and at the printer.

In the midst of this process of the oil-like transparency, the Sierra Club sued the administration to reveal exactly who participated in the meetings and what was discussed there. The White House stonewalled, and the case finally reached the Supreme Court.

But the cronyism continued there. After the Court accepted the case, one of the justices, Antonin Scalia, was caught taking part in a duck-hunting party along with his old friend Dick Cheney. Scalia even flew to the party on Cheney's Air Force Two. In the face of such a huge conflict of interests, 35 of the nation's largest newspapers demanded for Scalia to recuse himself from the case.

Scalia refused, and the justices eventually returned the case to a lower court postponing a final decision until after the Nov. 2 election.

And who foots the bill for all this corruption? We all do, especially Latinos, the usual victims of environmental injustices. The Bush administration has already implemented two thirds of the task force's recommendations, making our air and water dirtier, opening our national forest to oil and timber exploitation, and leaving millions of acres of wetland unprotected.

In exchange, the energy industry is still opening their gifts, including preferential enforcement of the law, huge subsidies and outrageous tax cuts on the backs of the taxpayers.

The government is for sale, and in the process, our democracy is running out of energy.

Javier Sierra is a Sierra Club columnist. The Sierra Club is America's oldest, largest and most influential grassroots environmental organization.


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