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Doe Run:
Un Legado de Envenenamiento de Plomo

 

Doe Run Smelter, Peru
Fundidora de Doe Run en Perú. Foto cortesía de Keith Slack, Oxfam America.

La compañía Doe Run, con base en St. Louis, la mayor firma minera y fundidora de plomo del mundo, dice en su página de Internet que tiene un compromiso medioambiental "para mejorar continuamente la seguridad de los trabajadores y las comunidades". Para dos de esas comunidades a ambos lados del Ecuador, una en Estados Unidos y la otra en Perú, estas son sólo palabras.

Según la Agencia de Protección Medioambiental (EPA), Doe Run es la peor contaminadora del estado de Missouri, debido mayormente a las emisiones tóxicas de su fundición de plomo de 110 años de antigüedad situada en Herculaneum, una población a orillas del río Mississippi, al sur de St. Louis. Las emisiones han causado envenenamiento de plomo en el 30% de los niños del lugar. El ex Presidente de la Cámara de Representantes Federal Richard Gephardt, cuyo distrito incluye a Herculaneum, ha calificado la situación de "emergencia de salud pública". En 2000, la EPA ordenó a la compañía que limpiara la contaminación de plomo y pagara por la relocalización de las familias que vivían en las zonas más polucionadas.

Pese a que la situación en Herculaneum es mala, las condiciones en el pueblo peruano de La Oroya son desmedidamente peores, literalmente. Ya que a Doe Run no se le exige que devele la misma información sobre emisiones tóxicas en su instalación peruana, es imposible saber con certeza la magnitud del problema.

Los investigadores han descubierto que el 90% de los niños del pueblo tienen niveles de plomo en la sangre superiores a los estándares mínimos internacionales; los niveles de casi el 20% de ellos requerirían hospitalización. Las emisiones de dióxido de azufre, cadmio y arsénico también son peligrosamente altas. La exposición a estas sustancias puede tener impactos potencialmente mortales en la salud humana.

Los organizadores comunitarios han descubierto que la compañía está protegida por el gobierno, el cual ha permitido a Doe Run que dirija su propia supervisión medioambiental.

Los ejemplos paralelos de las operaciones de Doe Run en Herculaneum y La Oraya muestran cómo las compañías no siempre respetan la salud y la seguridad de las comunidades. La diferencia es, gracias a las exigencias de transparencia de actividades en Estados Unidos, que los residentes de Herculaneum tienen el poder de la información. La población de La Oroya no se merece menos.

(Fuente Principal: Oxfam America)


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