Tierras Públicas: Son Parte De Nuestra Identidad en Nevada/Public lands: It’s who we are as Nevadans

(English Follows)

Mi primer recuerdo en la vida, y de Nevada, vive en las cuevas Lehman en el parque nacional Great Basin. Recuerdo que mi madre y mi primo me guiaron por los pasillos oscuros, mientras las extrañas formaciones de estalactitas colgaban sobre mi cabeza en mi primer recorrido por este lugar mágico. Yo era poco más que un niño, pero la quietud y el silencio de ese recuerdo todavía son vívidos para mí, y una experiencia que busco a menudo.

Grité durante el tour, cuando me dio miedo la oscuridad, y mi familia bromeó sobre mi reacción cuando los guías apagaron las luces durante una parte del recorrido a través de esas grandes cámaras subterráneas. Saliendo de las cuevas y sosteniendo la mano de mi primo, me encontré con la luz del sol suroeste tan brillante que apenas podía darme cuenta dónde estaba. Frotando mis ojos, me encontré con la vista de mi padre sosteniendo a mi hermana en un paisaje impresionante. Fue como renacer en un solo momento. Esa experiencia familiar formativa .es una de las razones principales por las que Great Basin sigue siendo uno de mis lugares favoritos hasta la fecha.

Las monstruosas estructuras rocosas. Las claras aguas azules del lago Baker. El campamento Wheeler Peak a casi 10,000 pies de altura. Borregos cimarron al acecho en los paisajes anteriores. Es un lugar como ningún otro. Las tierras públicas de nuestro estado son tan importantes para mi identidad personal. No solo porque crecí disfrutandolas, o porque trabajo para protegerlos como representante del Sierra Club, sino porque soy un residente de Nevada de toda la vida. Me da orgullo eso y tengo la máxima consideración de nuestros parques en nuestra cultura, economía y identidad occidental.

Las comunidades y los conservacionistas han laborado por décadas trabajando para proteger las tierras públicas de Nevada, pero ahora están siendo amenazadas por la agenda de las compañías de combustibles sucios de la administración de Trump. Donde los residentes de Nevada ven un lugar para jugar, esta administración ve uno para destruir con la el desarrollo de petróleo y gas. La Oficina de Administración de Tierras (BLM) pondrá a subastar cientos de miles de acres en las ventas y arrendamiento a compañías petroleras y de gas en septiembre, noviembre y diciembre. Los contaminadores ofrecerán cantidades ofensivamente minúsculas por lugares especiales como los que se encuentran justo a las afueras de Great Basin, solo por los combustibles fósiles que se encuentran debajo.

Es indignante pensar que estos lugares irremplazables podrían estar sujetos a daños permanente a causa a la perforación de petróleo y gas. La tierra que se ofrece en estas ventas de arrendamiento incluye un hábitat crítico para el venado mula y el urogallo. También incluye terrenos adyacentes a la Reserva South Fork, Cherry Creek, el Success Loop, el cañón Lamoille de las montañas Ruby, el paso Harrison, los pantanos y lagos Ruby y tierras cerca a  la entrada del Parque Nacional Great Basin.

Hay demasiado en peligro como para dejar que estos contaminadores jueguen con lo que queda de nuestra naturaleza. El BLM de la administración de Trump, la agencia que realiza estas ventas de arrendamiento, debe escuchar las protestas de los nevadenses y abandonar los planes para abrir estas tierras a la perforación y el fracking.

Para mí, tienen un valor incalculable, esas experiencias en lugares como Great Basin. Pero también hay números que respaldan su importancia económica: un economía vibrante que depende de paisajes preservados y libres de contaminación.

Las familias como la mía, contribuyen a una economía de turismo ecológico que se centra en viajes a los apreciados paisajes de Nevada. Estos lugares aportan dólares reales para el turismo que respaldan nuestras economías locales. Hace más de una década, la Comisión del Condado de Elko publicó un estudio que muestra que la recreación al aire libre generó un promedio de $165 millones anuales en ganancia a través de ventas minoristas comerciales, servicios, alojamiento e ingresos personales. "El ingreso personal percibido por los residentes del condado de Elko directamente del empleo en esos negocios promedió más de $40 millones", dijo el estudio. Sin duda, estos números solo han crecido.

Un estudio del Servicio de Parques Nacionales "muestra que 153,000 visitantes al Parque Nacional Great Basin en 2018 gastaron $8.8 millones en comunidades cercanas al parque. Ese gasto apoyó 121 empleos en el área local y tuvo un beneficio acumulativo para la economía local de $9.0 millones”.

Si se corta el acceso a estos lugares, o los visitantes encuentran los parques nacionales comprometidos, aire sucio y agua sucia, esos dólares provenientes del turismo ecológico disminuirán rápidamente. Cuando la extracción de combustibles fósiles se ponga en marcha, esa economía al aire libre dejará de existir.

El momento de actuar es ahora, para evitar que la balanza se vuelque por completo en contra del medio ambiente. Este Septiembre, Noviembre, y Diciembre, la oficina del Distrito Ely de BLM están ofreciendo en la venta de arrendamiento de petróleo. Insto a mis compañeros nevadenses que aman las tierras públicas a que envíen sus comentarios y se opongan a estos usos peligrosos de nuestras tierras.

Estos lugares son demasiado importantes para ser maltratados con destrucción permanente. Necesitamos asegurarnos que nuestras tierras públicas en Nevada permanezcan abiertas y puras para el disfrute de las generaciones futuras. Debemos rechazar el plan de BLM de arrendar estas tierras. Las comunidades, tierras, agua y vida silvestre de Nevada necesitan defensores fuertes ahora más que nunca. 

Debemos rechazar el plan de BLM de arrendar estas tierras. Las comunidades, tierras, agua y vida silvestre de Nevada necesitan defensores fuertes ahora más que nunca. 

Traducido al español por Isa Traverso, del artículo original de Christian Gerlach 

Public lands: It’s who we are as Nevadans

My earliest memory in life and of Nevada, lives in the Lehman Caves of Great Basin National Park. I remember being led by my mom and cousin through dark paths as the bizarre stalactite formations hung above my head on my first tour of this magical place. I was just around two years old, but the stillness and quiet of that memory is still vivid to me-- and an experience I still seek out often.

I shrieked along the tour , when my fear of the dark overwhelmed me, and my family joked about my reaction when the guides turned the lights off for a part of the tour through those large underground chambers. Waddling out of the caves and holding my cousin’s hand, I was met with a Southwestern sunlight so bright I could hardly make clear of where I was.  Rubbing clear my eyes, I was met with the sight of my dad holding my sister in an awe-inspiring landscape. It was like being reborn in a single moment. That formative family experience is one of the main reasons Great Basin National Park remains one of my favorite places to date. 

Monstrous rock structures. The clear blue waters of the Baker Lake. The wheeler peak campground at almost 10,000 feet high. Bighorn sheep lurking on the above landscapes. It is a place unlike any other. To this age, so central are our state’s public lands to my personal identity. It’s not only because I grew up enjoying them, or now work to protect them as a representative of the Sierra Club, but because I am a lifelong Nevadan. I take pride in that, and hold in the highest regard our parks’ role in our culture, outdoors economy and Western identity.

Nevada public lands are places that communities and conservationists have spent decades working to protect, but they’re now being threatened by the Trump administration’s dirty fuels agenda. Where Nevadans see a place to play, this administration sees one to destroy in drilling for oil and gas. As soon as this fall, the Bureau of Land Management (BLM) will put hundreds of thousands of acres up for auction in September and November oil and gas lease sales. Polluters will bid offensive, miniscule amounts on special places like those just outside Great Basin for the fossil fuels that lie beneath.

It’s nothing short of an outrage to think that these irreplaceable places could be subject to the irreversible damage from oil and gas drilling. The land being offered in these lease sales include critical mule deer and sage grouse habitat. It also includes land adjacent to the South Fork Reservation, Cherry Creek, the Success Loop, the Ruby Mountains’ Lamoille Canyon, Harrison Pass, Ruby Marshes and Lakes and land on the doorstep of Great Basin National Park. 

There’s far too much at stake to let these polluters gamble with what’s left of our wild. The Trump administration's BLM-- the agency that is hosting these lease sales-- must listen to the outcry from Nevadans and abandon plans to open these lands to drilling and fracking. 

To me, there is a sort of immeasurable, priceless value to one’s first experiences at places like Great Basin. But there’s also numbers to back up their economic importance-- a booming market that depends on preserved, pollution-free landscapes.  

Families-- like mine-- contribute to a consumer economy that centers around trips to Nevada’s prized landscapes. These places bring real tourism dollars that support our local economies. The Elko County Commission released a study that showed that “in Elko County 2006 through 2008 outdoor recreation generated an average of $165 million annually in outdoor recreational uses through commercial retail sales, services, lodging and personal income.”  And “the personal income received by Elko County residents directly from employment in those businesses averaged over $40 million”. No doubt these numbers have only grown.

A National Park Service study “shows that 153,000 visitors to Great Basin National Park in 2018 spent $8.8 million in communities near the park. That spending supported 121 jobs in the local area and had a cumulative benefit to the local economy of $9.0 million.” 

If access is cut off to these places, or visitors are met with compromised park boundaries, dirty air and soiled water, those tourism dollars will decline rapidly. When the fossil fuel extraction being done does its number on the climate, that outdoors economy will cease to exist. 

The time to act in stopping the scales from tipping completely is now. On August 17th, The Ely District office of the BLM is closing the deadline for comments on lands they are offering in the November oil lease sale. I urge my fellow Nevadans that love public lands to send your comments-- and oppose these dangerous uses of our lands. 

These places are too important to be damaged to a point of no return. We need to ensure our public lands in Nevada remain open and pristine for future generations to enjoy. We must reject the BLM’s plan to lease these lands. Nevada’s communities, lands, water and wildlife, need strong advocates now more than ever.

This article was translated into Spanish by Isa Traverso, from an article by Christian Gerlach in the Nevada Current.