Devolver a los Nativos Americanos su tierra ayuda a proteger la naturaleza / Giving Native Americans Their Land Back Helps Protect Nature

Adaptación de Gretchen Fournier del artículo original de Jim Robbins publicado en Mother Jones

Como parte de la conmemoración del mes de los Nativos Americanos, en el Sierra Club hablaremos sobre su excepcional relación con la madre tierra la cual se basa en siglos de experiencia y respeto inigualable hacia la misma. 

En 1908, el gobierno de los EE.UU. confiscó unos 18.000 acres de tierra de las tribus confederadas Salish y Kootenai para crear la Cordillera Nacional de Bisontes en el Valle de la Misión en el oeste de Montana.

El esfuerzo de parte del gobierno federal por proteger lo que resta de la población de bisontes fue digno, pero no se debe obviar que durante el último siglo han sido ellos mismos fuente de las injusticias sufridas por las tribus las cuales llevan mucho tiempo tratando de recuperar la tutela de los bisontes.

En diciembre pasado, su paciencia rindió frutos: el presidente Donald Trump firmó una legislación que inició el proceso de devolver la cordillera a los Salish y Kootenai.

Ahora las tribus cuidan de los bisontes de la cordillera y también ayudan a los que abandonan el Parque Nacional de Yellowstone para pastar en tierras del Servicio Forestal de EE.UU.

Existe un movimiento floreciente que intenta repatriar algunas tierras de importancia cultural y ecológica a sus antiguos propietarios, los pueblos indígenas y las comunidades locales que una vez vivieron allí, darle espacio a sus puntos de vista y participación en la gestión de la tierra, su flora y fauna.

En todo los Estados Unidos, se están transfiriendo tierras a las tribus o se están administrando conjuntamente con su ayuda. El uso de estilos de gestión indígena, el cual ha evolucionado durante muchos siglos es visto por los conservacionistas en total concordancia con la campaña mundial para proteger la biodiversidad contra el cambio climático.

A veces es difícil comprender cuán diferente muchas culturas indígenas perciben el paisaje, las criaturas salvajes y su relación con ellos, pero está claro que sus vidas han estado profundamente entrelazadas con el mundo natural de una manera muy diferente a las culturas no indígenas. El conocimiento general indígena considera que los animales y el paisaje poseen características que las mentes occidentales suelen atribuir solo a los humanos.

La tendencia a aumentar la gestión Nativo Americana no se trata solo de otorgar títulos de propiedad sobre nuevas tierras. La administración de Obama concibió que el Monumento Nacional Bear's Ears en Utah, lleno de lugares sagrados y sitios culturales nativos, sería administrado conjuntamente por el Departamento del Interior y una coalición de cinco tribus. 

Ahora con Deb Haaland, que es Indígena Americana, a la cabeza del Departamento del Interior se espera que el movimiento de transferencia de las tierras públicas a las tribus gane fuerza. Y el presidente Biden se ha comprometido a trabajar con las tribus para proteger más tierras públicas mientras se dispone a cumplir su promesa de proteger el 30 por ciento del territorio de los EE.UU. para el 2030, en el llamado plan 30 × 30.

Gran parte de la campaña para devolver las tierras a los Indígenas, o al menos permitir su colaboración en el manejo de estas, es parte del movimiento por la justicia racial que se está extendiendo por todo el mundo. En la comunidad Indígena Americana, se llama  #Landback y algunos ven en ese movimiento una forma más radical de reconciliación.

En un artículo reciente en The Atlantic, David Treuer, un Indígena Americano, habla de las expulsiones forzadas y tratados incumplidos que permitieron la creación de parques nacionales de EE.UU., abogó por otorgar a un consorcio de tribus Nativas Americanas la responsabilidad de la propiedad y administración de los 85 millones de acres del sistema de parques nacionales, como una especie de reparación por la tierra que les fue robada.

Aun así, existen algunas preocupaciones sobre los posibles inconvenientes de la gestión tribal. ¿Permitirán las tribus la caza en lugares donde no está permitida debido a la tradición? O ¿podría un cambio en las administraciones tribales alterar las políticas ecológicas?

La gestión de los recursos naturales por las tribus Salish y Kootenai ha sido muy elogiada pero también hay numerosos ejemplos de explotación de recursos naturales por parte de las tribus, y algunos críticos dicen que podrían surgir problemas de parte la gestión Indígena.

En algunos casos, admiten los proponentes, podría haber impactos negativos para los objetivos de conservación si los pueblos Indígenas administran paisajes de importancia ecológica. Pero “cuando se mira de manera integral, los beneficios y los enfoques que han adoptado los pueblos Indígenas han sido mucho mejores que muchos de los enfoques occidentales", dijo Brian O'Donnell, director de la Campaña por la Naturaleza de la Fundación Wyss. “¿Significa eso que universalmente todos los lugares serán conservados para la biodiversidad? No. Pero si adoptamos y aprendemos de la visión Indígena sobre la tierra y utilizamos eso como un paradigma para establecer nuestros enfoques de conservación futuros, creo que estaremos mucho mejor que si no lo hacemos”.

En el Sierra Club apoyamos la gestión del gobierno federal en devolver las tierras que originalmente pertenecían a las tribus Indígenas Americanas o trabajar en conjunto en el manejo de las mismas logrando así revertir poco a poco el daño que se ha hecho.


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